Una vida
Hace mucho, mucho tiempo; en un país muy, muy lejano, vivía un hombre como cualquiera, él se levantaba en la mañana y acostaba por la noche. Muy temprano todos los días abría los ojos, la ducha, la nevera y por último la puerta de su casa; tenía esposa y dos hijos que nunca veía. Los lunes despertaba en Paris y por sus calles transitaba, en sus amplios bulevares veía el cielo y la nitidez exquisita de la aurora boreal sobre el cielo parisino iluminando las calles, “¡ah! La ciudad luz”, jamás comprendió por que le decían así, rayos verdeazulados de danzantes formas que extraían el alma del universo y sintetizaban su esencia, en las luces se veía el nacer de una estrella, su estallido, se veían peces y lagartos devorando ballenas y leones, se veía también un solitario árbol en un bosque. Nada especial. Los martes deambulaba por los ríos de asfalto en Tokio, a su lado volaban dragones que revivían de antiguas pinturas y leyendas, los kanjis se convertían en objetos y seres, pero na...